Entre noviembre y diciembre de 2025, 402 pymes argentinas contestaron la primera encuesta nacional sobre inteligencia artificial. El 41,6 % ya la usa. De esas, el 57,4 % no mide si le sirve, el 78,3 % la paga sin saber cuánto gasta en ella y el 3,3 % tiene alguna regla escrita. Usar IA y que te sirva son dos cosas distintas, y la diferencia no se arregla con más software: se arregla con un cuaderno y una semana.
Primero, lo que dice la encuesta
La hicieron el Centro de Evaluación de Políticas basadas en Evidencia de la Universidad Torcuato Di Tella y Fundar, con el relevamiento a cargo de la Fundación Observatorio PyME y el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo. Encuestaron a 402 empresas industriales y de software de entre 10 y 249 empleados, en noviembre y diciembre de 2025, y publicaron el informe en abril de 2026. Es la primera vez que alguien sale a preguntar esto en serio en el país, así que vale la pena leerla entera y no quedarse con el titular.
| Lo que preguntaron | Respuesta |
|---|---|
| Usa al menos una tecnología de inteligencia artificial | 41,6 % |
| Lo mismo, pero sin contar a las empresas de software | 36,4 % |
| Empezó a usarla en 2024 o 2025 | más del 85 % |
| Lo que más usan: generación de texto y código | 77,9 % |
| No mide formalmente el impacto | 57,4 % |
| Incluye el gasto en IA dentro del presupuesto general, sin distinguirlo | 78,3 % |
| Tiene un presupuesto específico para IA | 7,5 % |
| Tiene una política escrita sobre cómo usarla | 3,3 % |
| No incorporó ningún perfil especializado | 95,5 % |
| No redujo personal por la IA | 91,2 % |
Fuente: «Encuesta Nacional sobre Adopción de IA en Pequeñas y Medianas Empresas de la Argentina», CEPE Di Tella y Fundar, abril de 2026. Los porcentajes sobre medición, presupuesto y política se calculan sobre las empresas que ya usan IA.
Leídos juntos, los números cuentan una historia bastante clara. La inteligencia artificial entró a las pymes por la puerta de servicio: alguien abrió ChatGPT, le sirvió para redactar un mail o destrabar una fórmula, y se quedó. Que el 77,9 % use «generación de texto y código» quiere decir eso. No es un sistema. Es una pestaña abierta en la computadora de alguien.
Y no está mal. Casi todos empezamos así. El problema aparece cuando la empresa da por hecho que «ya usa IA» y con eso cierra el tema.
Usar IA y que te sirva son dos cosas distintas
Cuando nos sentamos con una empresa y preguntamos si usan inteligencia artificial, la respuesta casi siempre es que sí. Cuando preguntamos qué cambió en el mes, se hace un silencio. No es un silencio de vergüenza: es que nadie lo miró.
La pestaña abierta le ahorra minutos a una persona. Un proceso le ahorra horas a la empresa. Son dos animales distintos, y se distinguen por tres cosas:
- La pestaña depende de quién la usa. Si esa persona se va de vacaciones, la IA se va con ella. El proceso sigue andando aunque cambie la gente.
- La pestaña no deja registro. Nadie sabe cuántas veces se usó ni para qué. El proceso deja un rastro que se puede contar.
- La pestaña no tiene dueño. La encuesta lo dice con otras palabras: el 44,4 % de las empresas adopta IA sin ninguna coordinación central. Cada área hace la suya.
Ninguna de las tres es una crítica a la pestaña. Es la etapa uno. Lo que no conviene es confundirla con la etapa dos y creer que ya está.
Por qué nadie mide, y por qué no es pereza
Medir suena a consultora, a tablero con semáforos, a alguien con una planilla enorme que nadie va a mirar. Pero la razón de fondo por la que el 57,4 % no mide es más simple: nadie definió, antes de empezar, qué tenía que pasar para decir que funcionó. Si no hubo pregunta, después no hay respuesta.
Los otros dos números de la tabla lo explican. Si el gasto en IA está mezclado en el presupuesto general, como en el 78,3 % de los casos, no hay contra qué comparar el ahorro. Y si no hay ninguna pauta escrita, que es lo que pasa en el 72,5 % de las empresas que la usan, cada uno la usa como puede: uno pega datos de clientes en un chat público sin pensarlo, otro no la toca por miedo, y ninguno de los dos está equivocado, porque nadie les dijo nada.
Lo bueno de este diagnóstico es que ninguna de las tres cosas se arregla comprando tecnología. Se arreglan con una decisión y una hoja de papel.
Cómo saber si te sirve, en una semana y sin comprar nada
En la nota anterior escribimos que una automatización se mide con tres números: horas devueltas por mes, cuántos casos hubo que corregir y cuántos errores llegaron al cliente. Ahí lo planteamos para un sistema nuevo. Acá va la versión para la IA que ya tenés, la de la pestaña, y alcanza con un cuaderno.
- Lunes: elegí una sola tarea en la que alguien ya usa IA. Una. Redactar presupuestos, resumir mails de proveedores, armar la descripción de los productos. Si elegís tres, no vas a medir ninguna.
- Preguntale a quien la hace cuánto tardaba antes. No hace falta cronómetro: «más o menos una hora por día» es un dato perfectamente válido para empezar.
- Durante la semana, dos columnas en un cuaderno. Una raya cada vez que la tarea se hizo con IA. Otra raya, en la segunda columna, cada vez que el resultado hubo que corregirlo a mano.
- Viernes: contá las rayas. Las horas que devolvió son la diferencia entre lo que tardaba antes y lo que tarda ahora, multiplicada por las veces que se hizo. La segunda columna dividida por la primera es la tasa de intervención.
Es rudimentario a propósito. Lo que se cuenta en un cuaderno se puede mejorar la semana siguiente. Lo que «se siente que ayuda» no se puede mejorar, porque no se sabe desde dónde se parte.
Lo mínimo que hace falta dejar escrito
El dato del 3,3 % con política escrita asusta menos cuando uno piensa qué es una política escrita en una empresa de treinta personas. No es un manual. Es una hoja con tres cosas:
- Qué no se pega en una IA. Datos de clientes, CUIT, sueldos, contratos, nada que no pondrías en un mail a un desconocido. La excepción es una herramienta contratada por la empresa, con contrato, donde se sabe dónde quedan los datos.
- Quién es el dueño de cada uso. Una persona por tarea. No un área, no «todos». Alguien que pueda contestar «¿sigue sirviendo?» sin ir a preguntar.
- Dónde se anota lo que se ahorró. El cuaderno de la semana anterior, pasado a una planilla de dos columnas. Nada más.
Una hoja. Sin firma de nadie. Pegada al lado del router, si hace falta. Con eso la empresa ya está adelante del 96,7 % de la muestra, y lo más importante: cuando alguien pregunte «¿la IA nos sirve?», habrá un lugar adonde ir a mirar.
Cuándo pasar de la pestaña al proceso
El cuaderno también contesta la pregunta siguiente. Si al cabo de un mes una tarea se repitió muchas veces, la tasa de intervención bajó y las horas devueltas son reales, esa tarea está pidiendo pasar de la pestaña al proceso: que la IA la haga sola, integrada con lo que ya usás, que sea ARCA, el banco, el correo o el WhatsApp, y que escale a una persona cuando algo no cierra. De eso hablamos en la página de PIA Inteligencia Artificial.
Y si la tarea pasa dos veces por mes, dejala en la pestaña. No todo lo que se puede automatizar vale la pena automatizarlo.
Hay un último número de la encuesta que conviene tener a mano cuando un proveedor golpea la puerta. La barrera más mencionada para adoptar IA no es el costo, que aparece recién quinto con el 29,2 %. Es la falta de experiencia y conocimiento, con el 46,2 %, seguida por la falta de personal calificado, con el 42,2 %. Eso es lo que un buen proveedor tiene que resolver: no venderte un sistema entero, sino ayudarte a saber qué medir, qué automatizar primero y qué dejar como está.
Sobre el miedo a los despidos
Es la pregunta que aparece siempre, aunque nadie la haga en voz alta. La encuesta tiene un dato bastante rotundo: el 91,2 % de las empresas que usan IA no redujo personal. Un 7 % sí lo hizo, y no vamos a hacer de cuenta que ese 7 % no existe.
Lo que vemos en la práctica en una pyme es distinto de lo que se ve en una corporación. La persona que carga las facturas es también la que sabe dónde está todo, la que se acuerda de que ese proveedor factura raro y la que atiende el teléfono cuando el dueño no está. La IA se lleva la carga, no el criterio. Y el criterio era lo caro.
La encuesta completa, con la ficha técnica y todos los cortes por sector y tamaño, está publicada en nadia.ar/encuesta.html. Los porcentajes de esta nota son los del informe; los redondeos y las interpretaciones son nuestros.
Preguntas frecuentes
¿Quién hizo la encuesta y qué tan confiable es?
La hicieron el CEPE de la Universidad Torcuato Di Tella y Fundar, con el relevamiento de la Fundación Observatorio PyME y el apoyo del BID. Encuestaron a 402 empresas de entre 10 y 249 empleados, de industria y software, entre noviembre y diciembre de 2025. Es la primera encuesta nacional sobre el tema y la muestra es seria; lo que hay que tener presente es que no incluye comercio ni servicios.
¿El 41,6 % vale para mi rubro?
Depende. La muestra es industrial y de software, y el promedio esconde diferencias grandes: en software e informática la adopción es del 85,4 %, en textil del 47,4 %, en metalmecánica del 40,6 % y en alimentos del 29,9 %. Sin contar a las empresas de software, el promedio baja al 36,4 %. Si tu empresa es de comercio o de servicios, la encuesta no te describe, aunque los problemas de medición sean probablemente los mismos.
¿Qué quiere decir «medir el impacto» de la IA?
Saber tres cosas de cada tarea donde se usa: cuántas horas devuelve por mes, qué porcentaje de resultados hubo que corregir a mano y cuántos errores llegaron al cliente. No hace falta software para eso: alcanza con un cuaderno una semana y una planilla de dos columnas después.
¿Necesito un presupuesto específico para IA?
Al principio no, pero sí necesitás saber cuánto gastás en ella, aunque sea una suscripción y unas horas por semana. Si el número está mezclado con todo lo demás, nunca vas a poder comparar el gasto contra las horas que devuelve, que es la única cuenta que importa.
¿Hay que prohibir ChatGPT en la empresa?
No. Prohibirlo hace que se use igual, pero a escondidas. Lo que hace falta es una hoja que diga qué no se puede pegar en una IA que no contrató la empresa: datos de clientes, CUIT, sueldos, contratos. Con esa regla escrita, el resto del uso se puede dejar libre y, mejor todavía, contar.
¿Querés saber qué te está devolviendo la IA que ya usás?
Media hora, sin compromiso. Miramos qué tareas ya se hacen con inteligencia artificial en tu empresa, te ayudamos a armar el cuaderno de la primera semana y te decimos cuál conviene pasar a un proceso y cuál dejar como está. Aunque la respuesta sea que todavía no nos necesitás.